Un futbolista francés ha amenazado con iniciar una huelga de hambre en un intento desesperado por salir de Qatar con su joven familia.

Zahir Belounis, de 33 años, lleva dos años atrapado en Qatar. Su equipo, el Al-Jaish, se niega a firmar su visado de salida a menos que retire la demanda presentada contra el equipo por 23 meses de salarios atrasados.

“Esto es una verdadera pesadilla”, explicó el señor Belounis a Equal Times.

“Está siendo muy duro para mi familia y para mí. Iniciaré una huelga de hambre si nada cambia, pues es lo único que me queda”.

La historia del señor Belounis viene precedida por el lanzamiento de una nueva campaña de Equal Times y la CSI llamada “Repetir la votación”, en la que exigen a la FIFA que repita la votación para que la Copa del Mundo de 2022 se pueda celebrar en un país que respete los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

Más de un millón de trabajadores migrantes constituyen el 94% de la mano de obra en Qatar. La mayoría trabajan en el sector de la construcción y se enfrentan a terribles condiciones laborales: una jornada laboral de 15 horas, seis días a la semana por una media de 8 US$ al día.

A pesar de ser futbolista, el señor Belounis (un centrocampista que ha jugado en equipos de Francia, Malasia y Suiza) también ha sido víctima de la explotación en Qatar.

En 2007 firmó por el Al-Jaish, un equipo que tiene vínculos con el Ejército de Qatar y una estrecha relación con el equipo alemán FC Schalke 04 de la Bundesliga.

Cuando el primer contrato del señor Belounis finalizó en 2010 informó de que quería dejarlo, pero en una reunión en Viena los directivos del Al-Jaish le convencieron para que firmara un contrato de cinco años con el equipo.

Con el señor Belounis como capitán del equipo, el Al-Jaish ascendió de la segunda división a la Liga de Estrellas de Qatar.

En una ocasión, incluso le otorgaron la ciudadanía catarí temporal para poder jugar con el Al-Jaish en la Copa del Mundo Militar de 2011 que se celebró en Brasil.

Sin contrato no hay paga

Sin embargo, al regresar a Qatar le anularon la ciudadanía.

Al señor Belounis le explicaron que le habían cedido a un equipo de segunda división, el Al-Markhya, y que le garantizaban el pleno respeto de los compromisos contraídos en su contrato original con el Al-Jaish.

Tras varios meses esperando que le pagaran, el señor Belounis emprendió acciones legales contra el equipo para recuperar el dinero que le debían, pero tuvo que cambiar de abogados cuando descubrió que el bufete que había contratado tenía estrechos vínculos con altos dirigentes del Al-Jaish.

El equipo, que no le inscribió como jugador en la federación nacional de fútbol durante sus cuatro primeros años en Qatar, niega que el señor Belounis esté bajo contrato, aunque sigue permitiéndole que resida en un inmueble de su propiedad.

Al finalizar su período de cesión, pidió que se cumpliera con el contrato del Al-Jaish, pero el equipo se negó.

En su lugar, el equipo le pidió que firmara un documento en el que declaraba que no le debían nada. Tras firmarlo le pagarían.

Después, según afirma el señor Belounis, el director deportivo del Al-Jaish, Youssef Dasmal, le explicó que si no firmaba el documento, el equipo no le dejaría salir de Qatar.

Según el famoso sistema de la “kafala”, el empleador de cualquier trabajador migrante es el que tiene el poder para decidir si le darán un visado de salida para abandonar el país.

El equipo Al-Jaish no dará al señor Belounis un visado de salida a menos que retire su demanda.

“No lo voy a hacer. Para mí es una cuestión de principios. No me han pagado los últimos 23 meses. Es intolerable”.

El señor Belounis afirma que esta experiencia ha afectado gravemente a su familia.

“El estrés que tienen que sufrir mi esposa y mis dos hijos pequeños es intolerable. Vivimos con las pocas reservas de dinero que nos quedan y recibimos algo de ayuda de la comunidad francesa”.

“Abrid los ojos”

La experiencia del señor Belounis no es, ni mucho menos, un caso aislado.

En noviembre de 2012, el jugador internacional marroquí Abdeslam Ouaddou pudo finalmente salir del país y regresar a su hogar en Nancy (Francia) tras un conflicto con su equipo, el Qatar Sports Club. Todavía sigue envuelto en una dura batalla jurídica para que le paguen los salarios que le deben.

“Solo me permitieron salir de Qatar cuando hice tanto ruido que el equipo nos dio a mi esposa y a mí un visado de salida para evitar una situación vergonzosa en público”, explicó el señor Ouaddou a Equal Times.

“Seguiré luchando por mis derechos desde Francia.

A Zahir deberían permitirle hacer lo mismo.

Por no mencionar a los miles de trabajadores migrantes a los que hoy en día siguen tratando como a esclavos en Qatar”.

Cada año mueren en Qatar cientos de trabajadores migrantes.

El Gobierno planea contratar a un millón más de trabajadores migrantes para completar los estadios y otras instalaciones para la Copa del Mundo.

A menos que se lleven a cabo verdaderas reformas laborales, muchos más morirán en el futuro.

Hace poco, se aprobó una nueva carta de los trabajadores para, según Dario Cadavid (director de garantías e integración del Comité Supremo de Qatar 2022), “garantizar un legado duradero de los niveles de bienestar para los trabajadores en Qatar”.

Sin embargo, la Secretaria General de la CSI, Sharan Burrow, criticó la carta (que aún no se ha hecho pública) porque no hace nada para proteger a los trabajadores y trabajadoras migrantes.

“En los últimos años se han hecho muchas promesas, pero todavía no se ha hecho nada. Ahora nos piden que creamos que una carta, que ni siquiera se ha hecho pública, resolverá todos los problemas”, afirma.

“Los trabajadores y trabajadoras migrantes necesitan libertad sindical y otros derechos fundamentales que, como miembro de la Organización Internacional del Trabajo, Qatar debe aplicar”.

Para el señor Belounis también es hora de que Qatar haga lo correcto.

“Tengo a este país y a sus líderes en gran estima, pero en Qatar hay gente deshonesta”, afirma el señor Belounis.

“Solo quiero decir una cosa: escuchadme y abrid los ojos”.